DIARIO PERSONAL: REFLEXIONES INDIVIDUALES SOBRE LA INTERCULTURALIDAD (TEMA 3)


¿QUÉ ESTRATEGIA PUEDO USAR PARA FAVORECER LA INCLUSIÓN EN EL AULA?
1. Infusión curricular (Elena Gómez Pérez)
Una de las estrategias que más se debe tener en cuenta a la hora de trabajar la interculturalidad y, más concretamente, la inclusión en el aula, son las relacionadas con el currículum. La inclusión en el aula es un aspecto verdaderamente importante que, en ocasiones, se deja de lado, al dar más importancia a contenidos que aparecen reflejados en el propio currículum que a los denominados contenidos transversales, dentro de los cuales, se puede encontrar la interculturalidad. Una de las estrategias que proponemos para trabajar la inclusión a nivel de aula es la denominada “infusión curricular”. Esta estrategia hace referencia al trabajo de manera transversal de los diferentes contenidos extracurriculares combinándolos con los contenidos que aparecen en el currículum, para que, de este modo, formen parte íntegra del proceso de enseñanza-aprendizaje de los alumnos.

Con el empleo de esta estrategia podemos incluir en el aula, a través de cualquier asignatura, el tema de la inclusión y la interculturalidad con la finalidad de normalizar e integrar en la vida diaria de los alumnos este tópico. Será el docente quien, con ayuda del orientador del centro, ponga en práctica diferentes actividades, programas o tareas relacionadas con las diversas asignaturas, la interculturalidad y la inclusión para que el alumnado forme parte íntegra de este proceso y pueda adquirir estos conocimientos de una manera transversal a través de la práctica en el aula. Esta estrategia de infusión curricular también puede ser combinada con otras de similares características como las de adición curricular; con la creación de talleres, tareas externas a los contenidos del currículum o todo tipo de actividades relacionadas con la interculturalidad, con la finalidad de favorecer el respeto, la aceptación y la inclusión en el aula de todos los componentes de esta.

2. Estrategias de aprendizaje cooperativo (Alejandro Charco Talavera)
Para poder llevar a cabo la efectividad de la inclusión educativa, una de las posibles estrategias que se podrían utilizar son aquellas relacionadas con el aprendizaje cooperativo. Dicho método de aprendizaje está basado en el trabajo en equipo de los estudiantes. Además, incluye diversas y numerosas técnicas en las que los alumnos trabajan conjuntamente para lograr determinados objetivos comunes de los que son responsables todos los miembros del equipo.

Desde un punto inclusivo, el aprendizaje cooperativo es una herramienta útil para afrontar los retos educativos y sociales actuales, ya que aprovecha positivamente las diferencias individuales. Así, esta herramienta nos ayuda a evitar respuestas que promuevan agrupaciones homogéneas, respuestas diferentes que dan lugar a la separación de alumnos y que, en definitiva, dan lugar a enfrentamientos entre el alumnado. La escuela tiene la necesidad de que todas las personas aprendan de manera cooperativa para hacer frente al individualismo, que de alguna manera es perjudicial para las relaciones tanto sociales como escolares, ya que genera la competitividad y da lugar a que sólo unos cuantos alcancen el éxito.

Los dos principios básicos a tener en cuenta son los siguientes: Por una parte, el protagonismo y la participación activa de los niños y las niñas en el proceso de enseñanza y aprendizaje. El aprendizaje requiere la participación directa y activa de los estudiantes. Y, por otra parte, la cooperación, la ayuda mutua, que, si se dan de forma correcta, nos permiten alcanzar cotas más altas en el aprendizaje. Estos dos ejes fomentan las diferencias individuales del alumnado, y por consecuencia, la inclusión.

3. Invitar al personal externo al centro a colaborar en el desarrollo de las clases. (Ángel García Álvarez)
La inclusión de familiares, voluntariado y asociaciones en el desarrollo normal de nuestras clases puede permitir una mayor libertad al profesorado para poder atender las necesidades de cada estudiante, propiciando además un mayor encuentro entre la sociedad y el centro educativo, contribuyendo así al desarrollo de actitudes de cooperación y transformación más allá del aula. La educación es un proceso muy largo que comienza siendo impartida por la familia y luego la escuela, por lo que se necesita de ambas partes para conseguir un pleno desarrollo educativo y personal del niño. Por ello, la escuela debe aceptar la importancia de la participación y la colaboración de los padres en la educación de los niños y la necesidad de una relación cordial entre docentes y padres para que los profesores puedan realizar su función de manera efectiva y completa. Escuela y familia han de compartir inquietudes, intercambiar información y pensamientos sobre la educación, la . escuela y los hijos. También deben ayudar a establecer pactos y acuerdos sobre ciertas actuaciones hacia el niño. La familia tiene que aplicar los acuerdos tomados e intentar traspasar los conocimientos escolares a la vida diaria. Por otro lado, la escuela debe lograr en cada alumno los objetivos propuestos y aplicar los conocimientos familiares y cotidianos a la vida escolar, de manera que se consiga esta interrelación y unión entre la educación formal y no formal.
La clave para generar el punto de encuentro entre docentes y padres es la de hacer ver la importancia de que la familia participe en la educación escolar de su hijo y que sin dicha colaboración se está afectando de manera notable al desarrollo global del niño. El centro debe provocar el interés de las familias en conocer el PEC para entender los valores que están presentes en el centro y como se lleva a cabo la práctica a lo largo de la vida diaria. Para que este punto de encuentro sea real en la práctica es necesario movimientos por parte de la escuela que debe ser capaz de conseguir relaciones de participación, cooperación y formación con respecto al alumnado y las familias. Y el movimiento por parte de los padres para comprender de manera global su influencia en los procesos de aprendizaje, en la transmisión de valores y en las relaciones humanas. Es evidente que las funciones de cada parte son diferentes pero lo importante es saber reunir estas diferencias y completarlas de manera que sean contribuciones positivas. Pero a pesar de darse esas diferencias existe un punto de unión entre ambos, y es que la escuela da recursos al alumnado para interpretar y proporcionar información, ejes básicos de conocimientos en los que basar conocimientos científicos y culturales, de manera que la familia acoge este conocimiento y lo incorpora en el contexto familiar, cultural, profesional, cotidiano y busca las ocasiones posibles de la vida diaria para aplicarlos.  

4. Formación docente (Sonia Canales López)
A la hora de hablar de interculturalidad, no solamente nos estamos refiriendo a un contacto entre culturas, sino también a un contacto entre iguales. Esto implica que existe un proceso continuo de comunicación, cooperación, diálogo y aprendizaje cooperativo entre los distintos estudiantes, partiendo del reconocimiento y el respeto hacia la diversidad. De acuerdo con esta reflexión inicial, la interculturalidad favorece la inclusión educativa, con independencia de las diferencias culturales y sociales.

No obstante, es importante tener presente que el sistema educativo, como principal herramienta de cambio y progreso de la sociedad, es la institución encargada de desarrollar dicha educación intercultural en los centros. De acuerdo con esto, una de las estrategias que podría resultar eficaz para favorecer la inclusión en las aulas y prevenir futuros problemas de convivencia escolar sería la formación del docente en competencias interculturales. Para llevar a cabo esta formación del profesorado, lo ideal sería que se organizaran talleres de donde se implicaran a todos los docentes del centro. Dichos talleres serían coordinados y dirigidos por el orientador u orientadora dos veces a la semana, con duración de un mes (un total de ocho sesiones). Se llevarían a cabo en un aula normal, fuera del horario lectivo (por ejemplo, de 14:00 a 15:00). El tipo de técnica empleada a lo largo de las sesiones sería la dinámica de grupo, a través de actividades de role-playing o de debate, con el objetivo de que los integrantes puedan intercambiar opiniones, conocimientos y experiencias sobre un tema en concreto, para lograr un aprendizaje mucho más enriquecido. Por otro lado, permitiría afianzar las relaciones promoviendo aspectos como los valores, empatía, tolerancia, solidaridad y respeto.

Otro aspecto muy importante a tener en cuenta para que la estrategia de formación del profesorado sea totalmente efectiva sería la evaluación posterior de las sesiones desarrolladas por parte del propio orientador/a. De esta manera, podríamos comprobar que realmente hemos conseguido nuestro objetivo inicial: la inclusión educativa.  

Comentarios